Me sucede a menudo en consulta que un paciente crea que tiene algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria (obviamente sin diagnóstico médico previo) simplemente por sensaciones personales o por síntomas no muy identificables: malestar general, irritaciones cutáneas, mala digestión, hinchazón abdominal, pesadez o empacho, dolores de cabeza, cansancio, incluso lo asocian a tener exceso de peso o a la dificultad de perderlo. 

“ SOY INTOLERANTE A… (cualquier alimento, ingrediente, aditivo, nutriente)”  Esta expresión molona y de moda que se escucha tanto últimamente, y que muchas veces no es otra cosa que eso, una moda. 
Alergias, intolerancias, reacción alérgica,

Sintomas y reacciones de alergias

Hay demasiada confusión sobre este tema, y probablemente no se utilicen los términos de alergia o intolerancia de manera correcta. Es importante identificar cómo y cuándo tenemos una reacción anómala tras la ingestión de alimentos y de qué manera debemos actuar si esto ocurre. Estamos hablando de un problema de salud que puede tener consecuencias más o menos graves en nuestro organismo, por lo que deberíamos cerciorarnos de si estamos ante una situación de alergia o intolerancia REAL, o de si se trata de otra cosa. Hay que tomárselo enserio y no atribuirse a la ligera intolerancias o alergias, porque insisto, son un problema de salud, y si de verdad sospechas, acude a un especialista sanitario que te ayude con un diagnóstico y un posible tratamiento. Los Dietistas-Nutricionistas damos pautas y recomendaciones dietéticas a personas con estas afecciones.

 

Comentar rápidamente mi “simpatía” por algunas empresas de alimentos que confunden a la población trasmitiendo un mensaje poco claro o confuso en sus productos, con el objetivo de vender más y a veces, más caro. Sinceramente me da igual lo que la gente quiera pagar por un litro de leche, pero me indigna bastante que se recomiende leche sin lactosa (por ejemplo) para la población en general, porque es, según la empresa, “más sana”, “más ligera”y “más guay”, etc. Esto lo único que conlleva es que la gente consuma algo que realmente no necesita (salvo los intolerantes a la lactosa) y a la creencia de que consumir productos sin ese nutriente (ya sea lactosa, gluten, etc) sea beneficioso para la salud.

Nota para personas  perfectamente sanas y NO intolerantes: consumir alimentos sin lactosa o sin gluten lo único que nos supone, es que nuestro organismo no los digiera, simplemente porque no están presentes, punto. Ni es más, ni menos sano.

A continuación expongo 10 de las cuestiones que me plantean a menudo algunos pacientes, seguidas de una breve explicación, con el fin de aclarar y despejar algunas dudas sobre el tema.

 ¿Es lo mismo intolerancia que alergia? NO

La intolerancia alimentaria es una reacción adversa, no tóxica hacia ciertos alimentos, nutrientes o metabolitos, producida generalmente por un déficit enzimático (ejemplo: intolerancia a la lactosa por déficit de lactasa), alteraciones metabólicas o farmacológicas. Los síntomas de intolerancia alimentaria son muy inespecíficos y se desarrollan durante el tiempo de digestión del alimento, pasadas unas horas tras su ingestión. Son reacciones normalmente del tipo: alteraciones del ritmo intestinal, flatulencia, hinchazón abdominal, malas digestiones… Estas reacciones dependen de la dosis ingerida y de la tolerancia del individuo, por lo que para una misma sustancia o nutriente habrá personas a las que no les suponga ningún problema, otras que toleren una cierta cantidad y otras que resulten totalmente intolerantes. Debido a la inespecificidad de los síntomas es importante cerciorarse de que se trate realmente de una intolerancia y no confundirlo con reacciones de intoxicación o reacciones de aversión.

La alergia a alimentos es una reacción adversa, no tóxica y de origen inmunológico que se produce tras la ingestión de un det. alimento. Las respuestas del sistema inmunitario pueden ser de tipo inmediato (mediadas por IgE) o producirse durante la digestión del alimento (no mediadas por IgE, como la enfermedad celiaca). Las alergias más comunes a alimentos son al Huevo, Pescado, Frutos Secos, Marisco o Leche. Cuando la respuesta es inmediata los síntomas suelen ser más identificables por lo que se puede actuar en consecuencia: hormigueo en la lengua y mucosas de la boca, labios, urticaria en la piel, quemazón en la garganta, hinchazón de cuello, lengua y otras partes del cuerpo, dificultad al respirar, hipopresión, lagrimeo, etc. Más difícil sería identificar síntomas de alergias no mediadas por IgE como la celiaquía, por ello se necesitaría hacer pruebas diagnósticas más concretas y una historia clínica del paciente. En este caso, no necesariamente dependerá de la dosis ya que cantidades traza de una proteína o metabolito pueden desencadenar una reacción alérgica. Son reacciones que dependen también del individuo.

Diferencias entre síntomas de alergia e intolerancias

Si el sabor o olor de un alimento me crea rechazo, ¿soy intolerante a ese alimento? NO

Este tipo de reacciones se identifican como aversiones a alimentos. Es una manifestación de rechazo de origen psicológico. La persona asocia normalmente un olor, sabor, textura de un alimento a una sensación desagradable. Una aversión alimentaria podría producirse por ejemplo en los siguientes casos:

  • Después de haber ingerido una cantidad excesiva de un determinado alimento o de haber aumentado la frecuencia de su consumo. (Dietas estrictas y repetitivas)
  • Después de un empacho de una comida abundante (cenas navideñas)
  • Recuerdo de la infancia a una exposición repetida de un determinado alimento
  • Momentos en los que la persona ha estado enferma, normalmente con náuseas y vómitos, y durante ese periodo ha consumido un determinado alimento
  • Anorexia y Bulimia
  • Durante el embarazo
  • Introducción de alimentos nuevos en los primeros años de vida 
  • Hipersensibilidad al olor y al sabor o cambios en el gusto. Esto ocurre por ejemplo en personas con tratamiento de quimioterapia
  • Tras operaciones o tratamientos que dañan las papilas gustativas, glándulas salivales o piezas dentales

En la mayoría de los casos cuando un alimento o ingrediente se consigue enmascarar y la persona no lo detecta, no desarrollará ningún tipo de reacción y por lo tanto no habrá aversión. 

Si después de una comida me encuentro mal, ¿quiere decir que soy intolerante a algo? DEPENDE

Podría deberse a cualquiera de las dos situaciones mencionadas antes (intolerancia alimentaria o alergia) o por una intoxicación alimentaria.

Una intoxicación alimentaria es una reacción adversa que se produce por ingerir una cierta cantidad de una sustancia nociva para nuestro organismo (agentes químicos, bacterias o virus patógenos, metales pesados, parásitos, toxinas, etc) y que se manifiesta generalmente con síntomas como vómitos, diarrea, dolor de estómago, dolor de cabeza e incluso fiebre. Ejemplo: una salmonelosis por intoxicación de salmonella. Este tipo pueden producirse en cualquier persona, por lo que en este caso NO dependen del individuo sino de la sustancia externa.

¿Existen pruebas diagnósticas para determinar una alergia o intolerancia alimenticia? SI

 (No te quedes ahí y sigue leyendo…)

Lo primero que hace un personal sanitario competente es realizar una historia clínica detallada y una historia dietética del paciente. Posteriormente, dependiendo de la especialidad, existen análisis específicos de diagnóstico, avalados por la comunidad científica, que podrían realizarse: 

  • En el caso de alergias: pruebas cutáneas y análisis de sangre con IgE específicas, pruebas de exposición al alérgeno controladas 
  • En el caso de intolerancias: pruebas histológicas, pruebas por imagen (endoscopia), pruebas de aire expirado (para la determinación de hidrógeno y metano producido por bacterias del intestino al degradar el compuesto o metabolito que no se tolera). Cuando se trata de intolerancias, muchas veces es necesaria más de una prueba para diagnosticar la no tolerancia a ese compuesto o a ese alimento. 

Todo lo demás, como los test de ADN que determinan al mismo tiempo si eres intolerante a los bollos o a los garbanzos, test de biorresonancia, pruebas electromagnéticas, test de sensibilidad, pruebas de IgG, pruebas citotóxicas etc., NO tienen ninguna validez científica, no son específicos y no diagnostican nada.  

No existe ninguna sociedad médica que apoye este tipo de pruebas, de hecho si van acompañadas de recomendaciones sanitarias, (por personal desde luego no cualificado) adivierten de que pueden llegar a ser perjudiciales para la persona que se presta a ello.

Añado además,¡no son nada baratas! Cuanta más ignorancia y desconocimiento hay en temas de alimentación más se aprovechan y más perras te sacan las empresas que se dedican a este tipo de cosas. Yo a esto solo lo puedo llamar: FRAUDE.

¿Cuándo debo acudir a un profesional sanitario?

Ante la sospecha de padecer realmente una alergia o una intolerancia a algo en concreto, o  ante la sospecha de que algún alimento nos haya sentado mal.

– Frente una sintomatología inmediata como: urticarias, erupciones, tos, náuseas, vómitos, dificultad al respirar, hipopresión 0 mareo se debe acudir de manera inmediata al médico, pues lo más probable es que se trate de una alergia.

– Si los síntomas son más inespecíficos, varian durante el día, y se manifiestan sobretodo a nivel digestivo debemos acudir al médico especialista de digestivo ya que podría tratarse de una intolerancia alimentaria.

– Si por el contrario se presentan síntomas a las pocas horas de haber comido: como diarrea líquida, vómitos, calambres abdominales o fiebre debemos acudir igualmente al médico ya que podría deberse a una intoxicación alimentaria.

IMPORTANTE: La evaluación y el diagnóstico de cualquiera de estas afecciones lo realiza un MÉDICO. El tratamiento dietético (si es necesario) lo realizará un DIETISTA-NUTRICIONISTA especializado. Este tipo de pruebas y tratamientos deben realizarse en centros sanitarios (públicos o privados) autorizados por la comunidad autónoma correspondiente.

 

¿El exceso de peso puede deberse a intolerancias o alergias a alimentos?          NO, NO y NO.

Esto es lo que intentan vender muchas empresas de  “pruebas alternativas” a las aprobadas por la comunidad científica. 

. No existe ni un alimento que por si solo haga que engordemos o adelgacemos. Será el conjunto de nuestra alimentación a lo largo de un tiempo lo que determinará si tendremos o no exceso de peso. Evidentemente, si nuestra dieta habitual se basa en bollería, ultraprocesados, bebidas azucaradas y alcohol, es muy probable que desarrollemos sobrepeso u obesidad, pero esto no hace falta que nos lo diga una máquina ¿no?. Y desde luego esto no tiene nada que ver con el tema de intolerancias del que hemos hablado antes.

. En la mayoría de los casos, lo que se produce es exactamente lo contrario. Estando constantemente expuestos al alimento o sustancia a la que somos intolerantes, se puede llegar a perder peso y tener déficit nutricional por los problemas digestivos que se presentan y por malabsorción.

Si dejo de consumir un determinado alimento,  ¿desarrollaré intolerancia o alergia al mismo? DEPENDE.

En el caso de las alergias, la respuesta es rotundamente NO. No hay estudios que determinen que la no exposición a un posible alérgeno durante un tiempo pueda desencadenar una respuesta alérgica una vez sea incorporado de nuevo a la dieta. Es decir, que si no he sido antes alérgico al huevo, dejo de consumir huevos y derivados durante un tiempo y luego vuelvo a introducirlos en mi alimentación, no desarrollaré ningún tipo de reacción alérgica a los mismos.

Por otro lado tampoco existen estudios ni revisiones bibliográficas que demuestren que dejar de consumir algunos alimentos nos haga ser intolerantes a los mismos a largo plazo. Aunque en el caso de la exclusión prolongada de lactosa, si que podría esperarse una disminución de la actividad enzimática de la lactasa, lo que desarrollaría una intolerancia progresiva en el tiempo.

La EFSA (European Food Safety Authority) opinó que no existen impactos nutricionales positivos ni negativos en personas sanas que consumen lácteos sin lactosa. Osea, ni mejor, ni peor, ni más saludable, ni más ligeros, ni más digestivos. Por tanto, si soy una persona sana que normalmente toma leche y otros lácteos, no presento síntomas, no soy intolerante, ¿Porqué tontamente voy a consumir lácteos sin lactosa si no los necesito? ¿A caso quiero provocarme a mi mismo intolerancia a la lactosa sin ningún motivo ? Con esto no quiero decir que el consumo de leche y derivados sea imprescindible, ningún alimento lo es. Pero si un alimento que me gusta, es saludable, no me produce ningún daño y es nutricionalmente completo, antes formaba parte de mi alimentación  ¿porqué voy a excluirlo ahora? 

¿Si soy alérgico o intolerante a algún alimento puede que mis hijos también lo sean? NO NECESARIAMENTE.

Existe una predisposición genética a padecer alergias alimentarias si alguno de los  padres la padecen. Esto quiere decir que hay mayor probabilidad, pero no es determinante.

En el caso de intolerancia por déficit de lactasa, por ejemplo, si es de origen primaria o racial, la causa principal es genética. Es muy probable que si ambos progenitores padecen intolerancia a la lactosa severa el niño lo desarrolle en edad adulta. Más del 70% de la población mundial padece de esta deficiencia, a excepción de los pueblos del norte de Europa.

¿Qué hacer una vez me aseguro que soy realmente alérgico o intolerante a algún alimento?

Familiarizarse con el alimento al que somos alérgicos o intolerantes. No basta con evitar el alimento en sí, sería recomendable conocer en qué productos podemos encontrarlo y si existe riesgo de contaminación cruzada. 

Para ello es importante:

  • Leer bien las etiquetas de los productos envasados y reconocer los nombres científicos o sinónimos del elemento en cuestión. Ejemplo: leche a veces no aparecería como tal, pero podemos encontrarlo como: suero de leche, lactosa, caseína, lactoalbúmina, lactosuero, caseinato, proteinas de leche, lactitol, etc.
  • Conocer en qué materias primas puede estar presente nuestro alérgeno. Ejemplo: gluten en cereales como trigo, avena, cebada, centeno
  • Si comes fuera de casa informa al personal del bar/restaurante sobre tu alergia para que puedan asegurarte que lo que comes es seguro
  • Conocer los síntomas de una posible reacción alérgica
  • Si la alergia o intolerancia se da en niños o personas dependientes es crucial que su entorno esté al corriente de ello. (guarderías, residencias, comedores escolares, hospitales, campamentos, etc.)
  • Contar con la ayuda de un Dietista-Nutricionista si es necesario para que nos oriente en nuestra alimentación
  • Ayudarnos con fuentes de información fiables de asociaciones como: AEPNAA, AEP, ADILAC, FACE, etc., 
  • Tener siempre a mano medicación de urgencia en el caso de alergias alimentarias severas (solo bajo prescripción médica)  

 

Si necesitas ayuda con tu alimentación puedes ponerte en contacto conmigo aquí

Categorías: NutriciónSalud

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies